La ciudad de los necios.
Soy porteño, es decir he nacido en esta ciudad de Buenos Aires, en Argentina. Soy de esos porteños que algunas vez dijeron no querer nunca dejar esta ciudad. Me sentía de acá en todo. En los bares, en su cultura, en las librerías de Corrientes, en los personajes de la noche, en fín, amaba Buenos Aires. Pero algo fue cambiando. Los gobiernos quizás. La gente que creció con esos gobiernos. Alguno fue muy largo, 10 años. 10 años de cambios rotundos. Del individualismo absoluto, de la educación privada por sobre la pública, del tener para ser, del desempleo record, de los nuevos muy pobres y los nuevos muy ricos. De los viajes al exterior, en cuotas, a crédito, con tarjetas que se vencían y sacaban otras para pagar las anteriores. De tirar todo lo viejo, tan sólo por viejo y cambiar por lo nuevo, importado en lo posible, aunque chino y muy malo, pero nuevo. En el 95' habiamos alcanzado el valor record de desocupación en la historia del país, 18%. Una gran mayoría buscaba trabajar de lo que sea o simplemente ya no trabajaba. Fue un año de elecciones, y de posible reelección del gobierno de turno. Y fue mi primera vez que percibí esta categoría de necios de mi sociedad. El gobierno era reelecto. Todos hablaban de lo mal que estaba todo. Pero el gobierno era reelecto. Se hablaba del voto "cuota", es decir todos tenían algo comprado en cuotas y temían que algún nuevo gobierno cambiara el estado económico y financiero. No importaba que la educación estuviera entrando en la peor decadencia de la historia. O que las calles se empezaran a llenar de gente que sin casa, ni trabajo, dormía en las veredas. Que importaba. Si, en cambio habían nuevos y espléndidos shoppings para ir a usar la tarjeta de crédito, que por otro lado todo el mundo tenía aunque ni la hubiera tramitado y la mayoría sentía que los hacía pertenecer al mundo. Eran necios. Ignorantes creídos de tener la certeza de saber lo que hacían. Siempre se dijo que cuando el porteño ( o el argentino con alma de porteño) viaja al exterior, todo el mundo le crítica lo que acá llamamos "ser fanfarrón", y que en otros lados debe ser "pedantes", "creídos", "presumidos", es decir, en realidad: necios. Siempre tenemos la "posta". Nos las sabemos todas. Si alguien nos critíca, ni lo escuchamos, total el otro debe ser un estúpido que no tiene calle. Nos burlamos de los países ordenados. Por el contrario hacemos gala de ser muy vivos haciendo lo que no se debe hacer. Y preocupantemente veo que este pensamiento, lejos de cambiar, por el contrario, últimamente se acrecienta. Los mas jovenes opinan sobre todo lo que se les ocurre y deciden por sobre los demás con un nivel de ignorancia nunca antes conocido. 10 años de individualismo, los llevó a creerse dueños de la verdad absoluta, y a manejarse sin el menor criterio de convivencia. Nuevos necios. Mas necios que sus antecesores. Y siempre esto termina igual: mal. A la larga terminamos mal. Y cíclicamante volvemos a crisis espectaculares a nivel mundial. Esta condición necia que voy observando cada día mas, me llevó a publicar este blog, al que diariamente comentaré e ilustraré con fotos de ser posible, de nuestras actitudes necias cotidianas. Tal vez, nos hagan pensar y quizás, hasta reflexionar al respecto.
Soy porteño, es decir he nacido en esta ciudad de Buenos Aires, en Argentina. Soy de esos porteños que algunas vez dijeron no querer nunca dejar esta ciudad. Me sentía de acá en todo. En los bares, en su cultura, en las librerías de Corrientes, en los personajes de la noche, en fín, amaba Buenos Aires. Pero algo fue cambiando. Los gobiernos quizás. La gente que creció con esos gobiernos. Alguno fue muy largo, 10 años. 10 años de cambios rotundos. Del individualismo absoluto, de la educación privada por sobre la pública, del tener para ser, del desempleo record, de los nuevos muy pobres y los nuevos muy ricos. De los viajes al exterior, en cuotas, a crédito, con tarjetas que se vencían y sacaban otras para pagar las anteriores. De tirar todo lo viejo, tan sólo por viejo y cambiar por lo nuevo, importado en lo posible, aunque chino y muy malo, pero nuevo. En el 95' habiamos alcanzado el valor record de desocupación en la historia del país, 18%. Una gran mayoría buscaba trabajar de lo que sea o simplemente ya no trabajaba. Fue un año de elecciones, y de posible reelección del gobierno de turno. Y fue mi primera vez que percibí esta categoría de necios de mi sociedad. El gobierno era reelecto. Todos hablaban de lo mal que estaba todo. Pero el gobierno era reelecto. Se hablaba del voto "cuota", es decir todos tenían algo comprado en cuotas y temían que algún nuevo gobierno cambiara el estado económico y financiero. No importaba que la educación estuviera entrando en la peor decadencia de la historia. O que las calles se empezaran a llenar de gente que sin casa, ni trabajo, dormía en las veredas. Que importaba. Si, en cambio habían nuevos y espléndidos shoppings para ir a usar la tarjeta de crédito, que por otro lado todo el mundo tenía aunque ni la hubiera tramitado y la mayoría sentía que los hacía pertenecer al mundo. Eran necios. Ignorantes creídos de tener la certeza de saber lo que hacían. Siempre se dijo que cuando el porteño ( o el argentino con alma de porteño) viaja al exterior, todo el mundo le crítica lo que acá llamamos "ser fanfarrón", y que en otros lados debe ser "pedantes", "creídos", "presumidos", es decir, en realidad: necios. Siempre tenemos la "posta". Nos las sabemos todas. Si alguien nos critíca, ni lo escuchamos, total el otro debe ser un estúpido que no tiene calle. Nos burlamos de los países ordenados. Por el contrario hacemos gala de ser muy vivos haciendo lo que no se debe hacer. Y preocupantemente veo que este pensamiento, lejos de cambiar, por el contrario, últimamente se acrecienta. Los mas jovenes opinan sobre todo lo que se les ocurre y deciden por sobre los demás con un nivel de ignorancia nunca antes conocido. 10 años de individualismo, los llevó a creerse dueños de la verdad absoluta, y a manejarse sin el menor criterio de convivencia. Nuevos necios. Mas necios que sus antecesores. Y siempre esto termina igual: mal. A la larga terminamos mal. Y cíclicamante volvemos a crisis espectaculares a nivel mundial. Esta condición necia que voy observando cada día mas, me llevó a publicar este blog, al que diariamente comentaré e ilustraré con fotos de ser posible, de nuestras actitudes necias cotidianas. Tal vez, nos hagan pensar y quizás, hasta reflexionar al respecto.
